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Un galán vestido de amarillo

“Es una cuestión de honor. Quien tiene uno en su patio, tiene una certeza: no hay otro más bello en el mundo”

Árboles Mágicos, 1 Edición

El verano siempre trae consigo maravillosos colores: atardeceres que encienden las pupilas, cielos azules que inspiran a más de uno y flores que adornan y perfuman este bello lugar. Los árboles no son la excepción y es durante los primeros meses del año cuando explotan en colores, llenando de magia cualquier rincón, por más pequeño que sea. Entre estos árboles se encuentra el Cortez Amarillo (Tabebuia ochracea), que con su floración fugaz, ilumina el cielo (y luego el suelo) con sus flores de amarillo intenso, capaces de deslumbrar hasta al más despistado y robarle una sonrisa de admiración.

Estas fotografías fueron hechas en los jardines de la Iglesia de San Joaquín de Flores, donde cada año florecen no uno, sino dos de estos árboles, congregando a personas que disfrutan de su sombra y su frescura mientras sonríen debido a la singular belleza que contemplan.